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martes, 29 de marzo de 2016

Conociendo a Señor T y Los Tábanos y su debut "Por qué tan serio?"

(Sylvie Piccolotto by Rock City) Señor T y Los Tábanos se formaron en la ciudad de Buenos Aires a comienzos del 2011. Un reencuentro en el subte entre 2 de sus integrantes más las ganas de dar vida a un nuevo proyecto fueron suficientes para empezar. Con un puñado de canciones propias más algún cover de Sumo y Manal, comenzaron a presentarse en lugares de capital y conurbano bonaerense. Para 2013 editan un EP con lo más destacado del repertorio de la banda en sus primeros 2 años. En el 2015 entregaron un nuevo trabajo: su primer larga duración al que llamaron "Por qué tan serio?" editado de forma independiente.
Este disco arranca a puro rock and roll con 'Monstruos', cediendo el paso a 'El dormilón' con un sonido más característico del rock alternativo. “Rock & Roll Africano' apunta a ser un reggae con aires rockeros, mientras que 'El novato' transmite cierta tranquilidad al álbum. Lo que sigue es una versión distinta del clásico de la banda Divididos llamado 'El burrito', transformando este emblema del rock nacional en una canción más bailable. En 'Estás?', la banda despliega al máximo el sonido de sus instrumentos, acrecentando el ritmo y la potencia en el tema que le da nombre al disco y el cual su intro puede ser muy pegadiza. Promediando el trabajo, 'Hacia atrás' es más hard rock (con otra introducción imperdible), y 'Tengo el no' hace volver al rock and roll bailable, terminando álbum con el rock más duro de 'Esquina azul'. “Por qué tan serio?” recorre todos los caminos posibles del rock, logrando un material más que interesante.

SEÑOR T Y LOS TÁBANOS son:

Damian Tejero: voz y guitarra acústica
Sebastian Iriarte: guitarra
Juan Leonardis: voz y guitarra
Diego Blanco: bajo
Adrian Kohan: batería

Lista de temas de “Por qué tan serio?” (Independiente, 2015):

1 - Monstruos
2 - El dormilón
3 - Rock & Roll Africano
4 - El Novato
5 - El burrito
6 - Estás?
7 - Por qué tan serio?
8 - Hacia atrás
9 - Tengo el no
10 - Esquina Azul

Bases grabadas en Estudio Crazy Diamonds por Maximiliano Forestieri.
Overdubs, mezcla y masterización en Apache Rec por Gaspar Benegas y Serafin Ali.

Enlaces oficiales de la banda:

Facebook: /Señor-T-y-Los-Tabanos-310695238989169 | YouTube: /srtylostabanos | Twitter: @SRTYLOSTABANO

Dos temas de Señor T y los Tábanos para escucha y descarga libre en el SoundCloud de Rock City Agencia - https://soundcloud.com/rockcityagencia


Señor T y Los Tábanos - 'Por qué Tan Serio?'



Señor T y Los Tábanos - 'El Dormilón'

sábado, 26 de marzo de 2016

The Rolling Stones hacen vibrar a Cuba

En un concierto histórico, la banda reunió a decenas de miles de seguidores en la Ciudad Deportiva de La Habana.

Con los primeros acordes de «Jumpin Jack Flash» un sinfín de teléfonos móviles iluminaron la Ciudad Deportiva de La Habana: todos querían registrar para el recuerdo la entrada triunfal de The Rolling Stones en un concierto espectacular y único con el que conquistaron en Cuba la última frontera del rock. «Sabemos que años atrás era difícil escuchar nuestra música en Cuba, pero aquí estamos tocando para ustedes en su linda tierra. Pienso que finalmente los tiempos están cambiando», apuntó Mick Jagger, en un claro español, sobre los inicios de la Revolución, cuando el rock extranjero no era bien visto por el oficialismo.
Dos horas y media de «Sus Satánicas Majestades» en acción sirvieron para que Cuba saldara esa deuda con el rock; pagada con creces con un concierto gratuito y al aire libre, que congregó a cientos de miles de personas, el primero en la isla de los británicos.
Dos canciones fueron suficientes para que tuviera que quitarse su chaqueta de brillos y lentejuelas un Mick Jagger acalorado e incombustible a sus 72 años, que recorrió innumerables veces los 80 metros de largo por 56 de ancho del escenario. «Aquí estamos finalmente. Estamos seguros de que será una noche inolvidable», prometió, de nuevo en español, y cumplió a juzgar por la entrega de un público en el que se mezcló gente de todas las edades y nacionalidades.
En las primeras filas lo que predominaba eran extranjeros —británicos, alemanes, estadounidenses, argentinos o mexicanos—, muchos ya con canas: fans acérrimos de la banda que les persiguen allá donde van y que, por supuesto, no quisieron perderse la cita histórica de los Stones en la Cuba del deshielo. En la zona VIP, la top model Naomi Campbell o el actor Richard Gere tampoco faltaron al espectáculo en la isla comunista, que se está convirtiendo en un foco de atracción para celebrities.

Un público entregado

Después de calentar el ambiente con «It's only rock and roll», «Angie», «Paint it black» o «All down the line» —elegida por sus seguidores en las redes sociales para esta cita—; cuando se llegaba a la primera hora de concierto, se hizo el silencio para escuchar a Keith Richards arrancar, con una sola mano, los primeros acordes de «Honky Town Woman».
Los duelos a la guitarra entre el «compadre» Richards y Ronnie Wood —capaz de no fallar un riff mientras brincaba con los ojos cerrados— pusieron el toque visceral a la música; mientras que un Charlie Watts, siempre hierático tras la batería, marcó el ritmo del directo. «Anoche ya comimos arroz y frijoles en un paladar, pero lo más rico fue bailar rumba cubana», contó al público el vocalista, que no defraudó con sus movimientos únicos de cadera al estilo Jagger.

La traca final

Dos horas de rock y de la lista de éxitos de la banda ya se podían tachar «Gimme Shelter», «Start me Up», «Sympathy for the devil» o «Brown Sugar», entonces Jagger se despidió: «Muchas gracias Habana, buenas noches». Falsa alarma: los viejos rockeros regresaron con el coro cubano Entrevoces para interpretar «You can't always get what you want», y entonces muchos en la audiencia, conscientes de que el show estaba a punto de acabar, empezaron a despedirse de la banda antes de la traca final.
«¿Están listos?» gritó Jagger, y dos segundos después, se escucharon las primeras notas de «Satisfaction», todo el público empezó a saltar, el concierto alcanzó un climax perfecto: hasta Charlie Watts esbozó una sonrisa. Los 3,55 minutos de la versión original de «Satisfaction», lanzada en 1965, se alargaron por más del doble. Todos, desde sus Satánicas Majestades hasta el último de sus súbditos que quedaba en La Habana, disfrutaron y exprimieron el último segundo de un concierto histórico que quedará en la memoria de todos los cubanos.


















Fuente: ABC (España)

miércoles, 23 de marzo de 2016

Nuevo baterista para Priscila Byrnes

Luego de unos meses de audicionar bateristas, Priscila Byrnes encontró al reemplazante de Claudio Adamo, se trata de Leonardo Aldunate. La información acaba de ser publicada en la webpage y el facebook del grupo.


Leonardo Aldunate nació un 31 de Agosto en Buenos Aires, Argentina. Desde niño sintió fascinación por la música siendo DJ, musicalizador y sonidista. Se encuentra con su primera banda en la adolescencia, pasando de la guitarra a la batería; avanza pasando por todos los ritmos desde el heavy, rock, rhythm and blues a lentos y percusión. Tomó clases informales y cursos de percusión hasta llegar a ser alumno particular de Rubén Lobos. Formó parte de varios proyectos, siendo los más relevantes “El Burdel” (1999 – 2002), “La Tango” (2003 – 2008) y “Falsa Imagen” (2009-2015) formando parte de grabaciones de discos, demos y presentaciones en vivo. En Marzo de 2016 ingresa a la banda de Priscila Byrnes.
De esta manera, la banda queda integrada por: Priscila Byrnes en voz, Gustavo Arroyo en guitarra, Leonardo Aldunate en batería y Gabriel Lorenzani en bajo.

domingo, 20 de marzo de 2016

Emerge el arte under

(Por Fabián Solari - Fotos: Vero Rodríguez) Noche algo fresca en las calles del barrio de Abasto porque adentro de El Emergente el calor de la música y del ambiente generaban un clima que se prestó para disfrutar de música y arte. La música y la fotografía, ambas con temática de rock hicieron de las suyas en el ciclo Foto Rock que se realiza consecutivamente desde el 2010. En esta oportunidad las salas estuvieron dispuestas para exposición de fotografía rockera en la más iluminada y acogedora donde realizó el acústico DimiSet y la amplia con mayor espacio y la barra tan necesaria del rock. 
Tocaron Argonautas e Inframince; luego en el ciclo Noche Yarara lo hicieron Turba, John Goodblood & the Vultures y The Danny de Vittos.
En cuanto a la exposición de fotografía temática rock lo hicieron Analía Belleret (Analandia), Vanesa Quintana (Vanesa Quintana Fotos), Lola Lyman (Lola Lyman - Freelance Photo), Ariel Flomenbaum (Ariel Flomenbaum Fotografía), Natalia Denise Belluzzo (www.pancromatika.com.ar) y Agostina Leszczynski (Agostina Leszczynski Fotografía).
Las bandas sonaron ajustadas destacándose Inframince y The Danny de Vittos. En relación a las fotografías cabe destacar que todas han sido de gran calidad, cada una en su estilo pero un peldaño más arriba colocaríamos a Ariel Flomenbaum por los ángulos y el brillo que busca en cada toma y a Agostina Leszczynski por el concepto, la intimidad y la conexión del artista, respectivamente.

  



       








miércoles, 16 de marzo de 2016

Iron Maiden brindó una lección de rock y heavy metal en Vélez

(Luis Digiano) En su regreso a Argentina, la banda británica se presentó en la noche del martes en el porteño estadio de Vélez Sarsfield. En el marco de su extensa gira "The Book of Souls", contó con un público fiel que los vivó desde el primer momento del show.

En casi dos horas de duración, la "Doncella..." hizo gala de todo su esplendor con composiciones no sólo de su nueva placa, con una clara ambientación en la escena sobre la cultura maya, sino que además le regaló a su gente los clásicos que habían venido a escuchar.
Cerca de 40 mil personas poblaron el estadio de Liniers y la noche se vistió con el color negro de las remeras con la figura del infaltable Eddie Hunter, que se hizo presente en la cita.
Con la personalidad y la predisposición en escena de su vocalista Bruce Dickinson, los Maiden fueron mixturando las composiciones nuevas con las de siempre, con una acertada mezcla de sonido, y combinaciones de rock y heavy metal con climas más pausados.
Por ese motivo y luego de una sabia introducción que anunciaba la llegada del momento crucial, los acordes de "If eternity should fail" con que abre la flamante placa doble, fue armando la ceremonia metalera, a la que luego le sucedieron otras composiciones nuevas de la talla de "Speed of light", "Tears of a clown" y "The red and the black".
Junto a la buena voz de Dickinson, que a veces tuvo que sortear algunos problemas de sonido correctamente sobrellevados, los experimentados guitarristas Dave Murray, Adrian Smith y Janik Gears se turnaban con los riffs y los solos, mostrando cada uno su sapiencia con el instrumento.


Tampoco se quedaron atrás el bajista Steve Harris, quien puso lo suyo desde la base, por momentos casi como una cuarta guitarra y la batería del sabio Nicko McBrain, mostró su don de buen y efectivo músico.
Pero claro, a esta altura comenzaron a llegar los clásicos, vivados por los cuatro costados de la cancha, con gritos del "Maiden, Maiden, Maiden" que bajaban desde las plateas, pasando por las populares, hasta llegar a un superpoblado campo.
"Children of the Damned", los vivados y coreados "The Tropper" y "Powerslave", "Hallowed be thy name", "Iron Maiden" y "Fear ot the dark", para sin tregua darle paso a otras canciones nuevas como "Death or glory" y "The Book of Souls", título del CD doble.
Más allá de los agradecimientos a Argentina por parte de Dickinson, el vocalista, quien mantiene sus dotes de respetado cantante con el paso de los años, también se dirigió al público para contarle de la hermandad del pueblo británico con Argentina, más allá de algunas diferencias del pasado y, como es su costumbre, comentó que Maiden no puede hacer una gira sin tocar en Argentina".
Y ya en el final, con los bises surcando el aire, llegó "The number of the beast" (clásicos de clásicos de la banda), "Blood brothers" y "Wasted years", para el final de fiesta con la Doncella de Hierro.
Maiden pasó nuevamente por Argentina y demostró una vez más su vigencia, su fervor, sus dotes de buenos músicos y por sobre todo que una banda con 40 años de trayectoria tiene la misma frescura y profesionalismo del principio.
Previamente, y como para ir calentando el ambiente rockero y metalero a su vez, estuvo en escena bien temprano la banda The Rave Age, que lidera George Harris -hijo del bajista de Maiden, Steve Harris- con un rock experimental muy interesante.
Y otro de los platos fuertes de la velada, la banda de thrash metal por excelencia, Anthrax, quienes liderados por su vocalista Joey Belladonna y el violero Scott Ian, se dieron el lujo de estrenar algunas composiciones de su nuevo álbum "For all kings" -aún no editado en Argentina- y una seguidilla de clásicos para la aprobación de sus fieles seguidores del estilo de "Antisocial", "Medusa", "Indians" y "I was there".

Fuente: Telam

martes, 15 de marzo de 2016

Simply Red en el Luna Park: la nostalgia está bien representada

En el marco del "Big Love Tour 2016", la banda de pop, soul y rock británica Simply Red encabezada por su fundador y alma mater, el rubicundo Mick Hucknall, se presentó con puntualidad suiza ante un estadio Luna Park con pocos claros.

Un cronológicamente ecléctico auditorio resultó testigo el sábado por la noche de un repaso por la exitosa discografía del conjunto inglés apenas mezclada con un par de temas de reciente composición, "Big Love", lanzada para celebrar las tres décadas de la agrupación junto a la música.
Con 55 años bien llevados e intentando con relativa fortuna camuflar algunos rebeldes hidratos de carbono alojados en su abdomen mediante una estrecha camisa negra que parecía pedir clemencia, Hucknall desplegó su histrionismo acompañado por una banda que sonó perfectamente cohesionada.
Además de su carismático líder, el grupo originario de Manchester estuvo integrado por Ian Kirkham (saxofón), Dave Clayton (teclados), Steve Lewinson (bajo), el excéntrico Kenju Suzuki (guitarra), Kevin Robinson (percusión y coros) y Pete Lewinson (tambores).
Con una voz impecable que parece querer desmentir el inexorable paso del tiempo y que le permite llegar sin sobresaltos a los agudos, el "Colorado" después del segundo tema le pidió de manera poco académica al público que le perdonaran su pésimo manejo del idioma castellano.
"Mi español es un mierda" lanzó, en una frase muy festejada por la concurrencia.
Quien en su momento se jactó de acostarse con 3.000 mujeres en la época de esplendor de la agrupación, demostró junto a sus compañeros que no en vano Simply Red vendió más de 60 millones de placas en tres décadas de actividad, desde la publicación de "Picture Book" en 1985.
Tras retirarse en 2010 la banda sintió deseos de volver al ruedo en 2015 y ahora se presentará en San Pablo y Río de Janeiro continuando con su extenso derrotero, después de su actuación en el Luna Park.
Luego de una hora y media exacta los siete integrantes se despidieron con el emblemático "If you don´t know me by", mientras Hucknall desenfundaba su celular para grabar imágenes de un público que le terminó rindiendo pleitesía.
Desafiando el calendario Simply Red brindó un show apto únicamente para aquellos que no reniegan de poseer un gusto musical un tanto edulcorado.
El aplauso cerrado de un jubiloso Luna Park dio cuenta de la satisfacción que generó en los presentes revivir la mayoría de los éxitos que engalanaron el prolífico repertorio de una banda que recorre con hidalguía y oficio viejos hits que se ven obligados a ejecutar en cada presentación.
De todos modos, al borde de convertirse en sexagenarios, las exigencias de sus fans no son muy desmedidas. 

Fuente: Terra

domingo, 13 de marzo de 2016

Iron Maiden en el Kempes: 20 mil hermanos de sangre

(Por Germán Arrascaeta) Los británicos brindaron un contundente concierto en Córdoba, ante una multitud que desde temprano se apropió del estadio cordobés. Crónica de una noche histórica e imperdible galería de fotos.

Ayer se les heló la sangre, pero hoy les hirvió. Así puede describirse el ritmo de los músculos cardíacos de los fans de Iron Maiden, quienes pasaron de la incertidumbre tras ver en sus teléfonos celulares al avión Ed Force One seriamente dañado y varado en Chile, al éxtasis por disfrutar de un concierto histórico como el que ofreció en el Estadio Mario Alberto Kempes, ante unas 20 mil personas.
Es que no fue sencillo poner en escena a este emblema del heavy metal tras el sonado incidente aeroportuario. Si bien el personal tomó la alternativa lógica de un vuelo regular, todo el equipamiento que traía el Boeing 747 tuvo que transportarse por tierra, lo que demoró los tiempos de puesta a punto. Pero a decir verdad, poco se notó con Maiden escena, que tuvo a Bruce Dickinson (voz), Steve Harris (bajo), Adrian Smith (guitarra), Dave Murray (guitarra), Janick Gers (guitarra) y Nico McBrain (batería) con una actitud muy consustanciada, como si quisieran probar que pueden reponerse ante cualquier adversidad. O que nada puede parar al género-cultura del que son emblema.
El show comenzó con puntualidad británica a las 21 y tras el clásico “¡¡¡Scream for me!!!” de Dickinson, sólo que en lugar de estar acompañado por en nombre de cualquier capital del mundo, ese grito estuvo seguido de ¡¡¡Córdoba!!! En rigor, dos minutos antes, los parlantes preanunciaron todo con el tema Doctor Doctor, de los también británicos UFO.
El comienzo fue con If eternity should fail y Speed of light, también temas de la apertura de "The book of souls", el disco que vinieron a presentar y que transitaron sin concesiones. Otros temas de esa obra fueron The red and the black, Death or glory, Tears of clown y el mismo The book of souls, que tuvo a Eddie, la mascota de Maiden, ataviado con motivos mayas. Y al que Dickinson le arrancó el corazón.
Obvio, los clásicos de los ‘80, la era dorada de Maiden, provocaron los mayores sacudones. Arrancaron lágrimas, incluso. Momentos así se vivieron con Children of the damned, Powerslave (con Dickinson enmascarado como el luchador mejicano Blue Demon), Hallowed be thy name y The trooper, con el vocalista flameando la bandera del Reino Unido, gesto que siempre cae antipático por Argentina y que no fue la excepción en este histórico debut cordobés. Los silbidos y la reacción "¡Argentina, Argentina! quedaron tapados por el sonido atronador; así, quedó flotando la sensación de "aquí no ha pasado nada". Iron Maiden (el tema de aquel primer disco de 1980), The number of the beast y el monumental Wasted years (estos dos últimos llegaron como bises), redondearon la batería de himnos.
La lista dejó lugar para temas en el medio de ese ayer glorioso y este presente respetable: Fear of the dark (1992) y Blood brothers (2000), cuyos primeros acordes sonaron sobre la ovación que despertó la frase de Dickinson cuando dijo que “Iron Maiden forma una familia con los fans de todo el mundo, sin distinciones”. Otro de los grandes textuales de Dickinson en la noche se dio con The book of souls, cuando destacó los misterios en torno a la cultura maya y fustigó el modo en que se manifiestan los "imperios" contemporáneos. 
¿El sonido? Fuerte y claro, como debe ser. ¿La puesta? Apoteótica, con motivos conceptuales de pantalla gigante para cada tema, que se fueron corriendo a modo de telones gigantescos. ¿Ellos? Tremendos. Harris conmovió al ametrallar con su Fender Precision y Dickinson materializó una vez más el milagro de conciliar prueba de atletismo y perfomance vocal insuperable. Los guitarristas, excelsos: se alternaron sus respectivos protagonismos e imprimieron fulgor sinfónico al asunto. Por supuesto, rockearon muy duro cuando los temas entraron en la fase "cabalgata", tan característica en las composiciones de Maiden. ¿El público? Más estupefacto que desbordado de pasión, con mayoría de la siempre leal feligresía heavy y minoría de amantes de la música conscientes de que la cita era ineludible.
Pero no todo se basó en Maiden desde la tarde, ya que la oferta tuvo a los locales Pésame a la altura de las circunstancias (a pesar de que los mandaron al muere con el sonido) y a los thrashers neoyorquinos de Anthrax agitando su propio mito con Caught in a mosh y Antisocial, mediante un set de 40 minutos. El guitarrista Scott Ian recordó que era la segunda vez de su banda en Córdoba (la primera había sido en Cosquín Rock) y puso al tanto a la multitud de la edición del más reciente For all kings, del que tocaron Breathing lightning.
En el medio, actuó The Raven Age, la banda entre alternativa y nü metal de George Harris, hijo del jefe Steve, quien anoche llegó a los 60 y lo festejó en el Kempes con 20 mil metaleros argentinos. Fue un feliz cumpleaños para todos. 



















Fuente: La Voz