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miércoles, 16 de septiembre de 2015

"Nosotros heredamos el concepto de la zapada", entrevista a Botafogo

Por Marcelo Rivero, corresponsal en Ensenada - El sábado último, Botafogo, guitarrista y maestro de blues, se presentó en el Club Alumni de Ensenada. Antes del show nos ofreció una extensa, variada y generosa entrevista en la cual nos contó su punto de vista sobre la problemática de los músicos que no pertenecen al circuito comercial, sus influencias y tambien una infaltable anécdota con Pappo.
El show comenzó pasada la medianoche con un set acústico, en solitario, donde interpretó con dobro y guitarra, algunas de las canciones de su flamante disco "Blues Electroacústico" y versiones de clásicos de Pappo´s Blues.
La segunda parte fue eléctrica, secundado por la excelente banda Rufino, donde, además de temas de Pappo, como "El Auto Rojo", "Fiesta Cervezal", "Siempre es lo mismo, nena" y "El Tren de las 16", entre otros, también se despachó con clásicos internacionales del blues de todos los tiempos, para culminar con Despiertate Nena, de Pescado Rabioso, largamente ovacionada por los presentes, quienes, como siempre, se quedaron con ganas de más blues.
-Gracias Botafogo por estar acá con nosotros en Ensenada.
-El agradecido soy yo, lo vivo como un privilegio.
Imaginate, yo soy un hombre viejo. Ja ja. Es un privilegio poder tocar en este lindo escenario, es una oportunidad tocar en Ensenada. A parte, por ahí, uno pierde el punto de vista muchas veces y dice: “Ah, Ensenada - como sos de acá- la baldosa que pisé siempre, qué sé yo…” pero si lo ves desde más lejos, desde más arriba, es alucinante. Una ciudad así, en este lugar, en este país, en un club donde se juntan un montón de tipos que les gusta una música, que inclusive tiene raíces propias, no?
Porque yo soy de una época en la que decía: “Ah, esa música es extranjerizante, esa música no es nuestra, bla, bla, bla, lo nuestro es esto, lo nuestro es aquello.”
Como si las demás músicas no tuvieran influencias extranjeras. Además, extranjeras de dónde, de Marte?
Porque que yo sepa este es un solo planeta, no es cierto?
Es mágico que haya esto, que haya un montón de músicos que la pelean y la pelean, y nosotros en Argentina… el músico que toca esta música que tocamos nosotros, que, digamos, es la música del pueblo: el blues, el rock and roll, el jazz, el reggae… todo eso que nació del pueblo. También la cumbia, el folklore, todo, todo nació del pueblo.
Pero esta, nuestra música está castigada, pareciera. Hay un embudo, que si vos no pasás por ese embudo, no existís. Y el laburo, el esfuerzo que hacen todos, y me incluyo yo también, para estudiar, para aprender, para tener tu instrumento, para mantenerlo, para pagarte tus clases, tus demos, todo lo que hacemos solos.
Con algunos intentos que han hecho, como la UMI, como no sé cuánto, es cierto que existen, existe un sindicato de músicos, existen algunas entidades a las cuales, si vos podés llegar, te empezás a establecer también como un músico más profesional, pagás tus impuestos como el resto de los ciudadanos, tenés tus derechos y tus obligaciones como SADAIC, como AADI, la asociación de intérpretes, bueno, pero hay todo una problemática de la fuente de trabajo para aquellos que quieren vivir de esto.
Este es un rubro muy difícil, porque hay un montón de gente que toca de hobbie, hay un montón de gente que puede tocar porque su padre vende mucha soja, o mucha nafta, no sé, muchos coches, o muchos teléfonos, no lo sé, y pueden tocar. Incluyendo a los hijos de políticos y no sé cuantos. Pero ahí también hay una zona llana como los jugadores de fútbol, como los boxeadores, viste?
Salimos del pueblo, salimos del pueblo.
Por ejemplo, hay un caso. El caso más arriba es el músico de música clásica, de sinfónicas, que es prácticamente un empleado del estado. Es un empleado del estado. Tiene jubilación, vacaciones, obra social, paritarias, es decir, es un trabajador más.
Y estamos hablando de gobiernos como el peronismo, que tiene la tradición del trabajador, sin embargo, nosotros, que somos miles, somos miles de músicos, pregúntenle a la UMI, pregúntenle al sindicato de músicos, pregúntenle a SADAIC, pregúntenle a AADI. Somos miles de trabajadores despojados de sus derechos por un gobierno de los trabajadores.
-Sí, se hace cada vez más difícil.
-Es cierto o no es cierto?
-Por supuesto.
-Bueno, entonces? Se murieron este año, ya tres chicos electrocutados por subir al escenario, cuando el escenario es nuestra fuente de trabajo. Entonces ahí te llevo al terreno de las discotecas. Hay miles de discotecas en todo el territorio argentino que no suben músicos a sus escenarios y viven de la música.
-Hay lugares en los que le cobran a los músicos.
-Bueno, eso ya son aberraciones que podemos hablar después. Pero lo que yo te digo es, hay miles de escenarios que son fuentes de trabajo de los músicos, que trabajan como músicos, que no son niños ricos que pueden hacer su banda, no. Su fuente de trabajo, que son los escenarios, están cooptadas por un modus operandi, que básicamente es eso. Y no cumplen con las leyes, y no sé si la habrá tampoco la ley que diga, por una cuestión de deslealtad: “usted está trabajando con la música, pero no tiene músicos que nosotros tenemos, que estén tocando en vivo. No con grabaciones, con computadoras”
Bueno, eso no se puede cumplir. Es todo un lugar donde están ellos agrupados, como no sé, todos los dicotequeros, que sé yo, y son como intocables. No quieren cumplir con la ley.
-Sí, se manejan de esa manera
-Es más, te voy un poco más allá. Nosotros, acá con mi amigo Celso, que somos de la misma edad, vimos el número vivo en los cines. Número vivo. Sabés lo qué era?
Entre película y película, por ahí salía un folklorista y te cantaba dos zambitas y se iba a la mierda, salía un mago y no sé qué, y salían unos haciendo chistes y bla, bla, bla.
Núemro vivo se llamaba. Los escenarios como fuente de trabajo natural de un montón de gente.
Y sabés qué, te digo esto, esta es la buena noticia, para el que lea esto, todavía está vigente esa ley. Nadie la cumple, pero la ley está vigente.
El número vivo debería seguir estando, y nosotros deberíamos poder… por ejemplo ahora vamos a hacer una trasnoche acá en el centro y tocamos tres temas y nos pagan. Eso ya no existe más.
-No, no existe más hace años.
-Viste qué te digo. Los que defienden a los trabajadores… porque todos defienden, pero a nosotros los músicos, somos miles de trabajadores que no nos defiende nadie. Los poquitos que ponen la jeta por nosotros, a veces son maltratados, y un montón de cosas, como el sindicato de músicos, o dádivas y chupar las medias a alguno a ver si ligás algo, qué se yo. Como la UMI o la FA-MI, como todas esas cosas, chupándole las medias ahí para que te tiren un hueso, cuando tenemos derechos mucho más fuertes, como trabajadores te estoy diciendo.
Por aceptar dádivas, o por debilidades, por no tener la fuerza suficiente, estamos esquivándole a una fuerza trabajadora. Y mirá que si yo te digo miles de músicos, alrededor de cada músico, o por lo menos, cada cuatro músicos tenés que contar: sonidistas, iluminadores, fleteros, diseñadores gráficos, salas de ensayo, casas de música, luthiers, electricistas, fábricas de discos… mirá toda la gente… radios, revistas, periodistas… mirá toda la gente que vive alrededor de, por lo menos, cuatro músicos.
Y eso está desprotegido. Todo eso está en negro. Todos están preocupados por la cuestión en negro y mirá lo que tienen acá: miles de ciudadanos trabajadores, legítimos que compran todo, que pagan impuestos de lujo por los instrumentos.
Por ejemplo, cosa que los médicos están exceptuados. Un médico puede comprar maquinaría importada y no paga los impuestos que pagamos nosotros por los mismos instrumentos, si vamos al caso.
-Son las herramientas de trabajo de cada uno.
-Así que mirá si somos valientes, si somos valiosos.
Y hemos sido inspirados por… esto es todo una banda que viene de lejos, no es un invento. Nosotros fuimos inspirados por Manal, por Pappo, por Los Gatos, por Almendra, por gente, por artistas íntegros que jamás se vendieron.
-Jamás se vendieron a nada.
-A nada, que siempre fueron creativos, originales.
-Muchas de estas cuestiones las plasmaste en este último disco, Blues Electroacústico, porque lo estuve leyendo, en lo social, en las letras…
-La tapa es un cuadro, un óleo que pintó un músico cordobés, que se llama César Bravín, Titina le decimos nosotros, toca en un grupo que se llama Motor Blues, que son buenísimos, y los vi, los conozco de chiquitos y han ido creciendo, están creciendo cada vez más y están haciendo cosas maravillosas, no?
Y (la tapa) es un vómito, es un tipo que está tocando y vomita, viste?
Porque yo tengo 60 años y tengo noción, más o menos del año 67, 68, tengo noción de todo lo que pasó. A mí nadie me puede contar ninguna historia de nada.
Bah, de muchísimas cosas, porque uno puede ver el mundo acotadamente, digamos, ojalá uno pudiera estar constantemente yendo de país en país y viendo cómo está el resto del mundo… y eso sería más fácil. Entonces a mí no me pueden contar nada.
Nosotros fuimos inspirados por un montón de tipitos que, en el país de nowere man, en el país…
-De ningún lugar.
-El hombre de ningún lugar, viste, nacieron Pappo, Piazzolla, Spinetta, Charly, todos. Toda esa gente, loco, de acá de La Plata, los músicos, las movidas que se armó acá.
Por ejemplo, desde La Cofradía de la Flor Solar, que fue como un golpe, un puñetazo en la cara y vos decís: Cómo, cómo hacen para tocar la guitarra así y encima el tipo pinta la tapa del disco?
A ver cómo es esto. Todos los temas rarísimos. No era que todo era 1,2,3,4; 1,2,3,4; 1,2,3,4? No, estos eran todos temas rarísimos, con polirritmias y cosas… de ahí viene esto. No es que estamos copiando la formulita como la cumbia. (tun, tun, tun, tun) o en Córdoba (tucu, tun tun, tucu, tun tun)…
Esto no es una fórmula infalible. Escuchá Invisible, escuchá Almendra, escuchá Pescado Rabioso, escuchá el último disco de Spinetta, escuchá Cerati, escuchá a Charly, todo lo que ha hecho, leé todas las letras que escribió… en castellano.
Porque hay muchos que están haciendo patria pero cantan en inglés y qué sé yo.
Creo que se necesita hablar mucho entre nosotros en nuestro propio idioma. Si somos artistas y tenemos la cepa bien custodiada, no?
Spinetta no leía solamente Patoruzito.
-No. Obviamente.
-Moris, el que compuso El Oso, no era que leía, viste, Página/12 nada más.
-Sí, hay que abrir más.
-Cuando todos dormían, el tipo leía, no sé, Krishnamurti.
-El otro día veía un documental con Javier Martinez, que fue quien pasó al español el blues.
-Otro!!
 -Le preguntaban cómo compuso "Jugo de tomate". Y le decía: Bueno, estaba viendo a mi mamá que preparaba una salsa de tomate.
-Ja, ja, ja.
-No era ese el tema, obviamente. Después lo fue llevando para otro lado, pero con una cosa mínima, como la madre cortando tomates, hizo esa canción.
-Mirá también qué metáfora hermosa. Hay una gran parte de todas esas raíces nuestras del rock, gracias a Mandioca, un sello. Y qué era Mandioca? Era un librero (Jorge Álvarez) que dijo: “Pero estos pibes… es una maravilla lo que están haciendo. Y cómo? Y los discos?”
-Fue el primer productor del rock.
-Su librería la puso para que existiera el primer disco de Pappo´s Blues.
Viste, mirá cuál es nuestra raíz.
-Y le puso Mandioca, aparte.
-No estaban la Coca Cola y Brhama y no sé qué y la concha de su madre y Movistar, eh!
-En ese momento no había nada de eso, ni el Movistar Fest, no?
-Claro, entendés, no. Y bueno, eso es una situación que estamos viviendo, pero la verdad, como lo nuestro es tocar y hacer canciones, arte…
-Y lucharla siempre.
-Nosotros viajamos en una alfombra mágica. Y nos encontramos y se tocan las puntas de las alfombras y nos cambiamos el uno con el otro, estamos ahí. Entonces, estamos protegidos en ese sentido, y es por eso que la gente nos quiere. Porque ellos también tienen su alfombra mágica, pero ellos ven que nosotros podemos, no sé, algo pasa, les gusta vernos cuando tocamos, les gusta los sonidos de nuestros instrumentos, las canciones que hacemos, de toda índole, de todos los estilos, y por eso sobrevivimos, digamos.
Pero si la Reina de Inglaterra le dio título de nobleza a Los Beatles porque habían hecho entrar al país casi las divisas que la ganadería y la agricultura vendiendo discos, cuatro pendejos de un barrio industrial. Entonces porqué a nosotros no nos pasa lo mismo, porqué no nos quieren?
-Sí, es un tema muy complejo.
-Porque cuando Pappo toca (sic) en Inglaterra se les cae la baba a todos los ingleses, eh. Ustedes tuvieron también acá a Pinchevsky.
Pinchevsky tocó en Gong. Gong, aunque no fue Led Zeppelín, fue un proyecto alucinante de cuatro o cinco flacos, viste, que dijeron: “A ver, yo quiero tocar así… y yo voy a hacer esto…” qué sé yo, unos locos, viste, pero nosotros les tiramos balas.
-Pinchevsky pasó sus últimos años acá, en la nada, digamos. Siendo semejante músico, uno lo cruzaba, que no está mal, y era una persona más. Sin reconocimiento.
-Willi Gardi (El Reloj) también, se pegó contra un camión que estaba ahí, mal parado, qué sé yo, Pappo lo mismo, (Adrián) Otero lo mismo, el Negro García López lo mismo. Y cuantos más?
Ese caso, García López, Adrián, viste, estaban laburando en la ruta, boludo, por eso te digo. Estamos ahí, a la buena de Dios.
-De otra manera viajás más seguro.
-En otros países, mira, hace unos años yo estuve en Austria. Me invitaron unos músicos para hacer una gira. Todos venían con su camionetita, con su auto, más viejo, más nuevo, pero bárbaro. Sus instrumentos, sus cosas. Todos viven de la música.
El estado tiene un plan donde te dan 1000 Euros cada 5 horas de clases que vos des a jóvenes en tu barrio, que te quede cómodo. Con jubilación, vacaciones, obra social, paritarias… y casi todos los pibes sabés qué hacen? Hacen lunes, martes, miércoles sus clases: 3000 Euros. Vos con 3000 Euros en Austria pagás tu alquiler, pagás tu nafta, pagás tu comida, te vas al cine, la invitás a tu novia a pasar un fin de semana ahí, a un lago.
Al estado no le importa si tenés títulos, no exige títulos, exige obras.
Entonces, vos vas y decís: Mire, este soy yo. Grabé en todos estos temas, también este. Esta revista dice que yo toqué un día en La Plata. Qué bárbaro, no? Mire, acá tengo… este es un video en el que toqué un día en un programa. Mire, estos son los programas de radio donde me hicieron un reportaje… ok.
A los tipos no les importa. Títulos? Dicen, un estudioso tiene un título, pero quién tiene ruta, quién tiene obras hechas, quién tiene su experiencia de estar en escena, no?
Y se está jugando por lo de él, que está haciendo…
-En eso, digamos, llevan su vida normal, y después la música es para su propia ganancia.
-Exactamente. Y después se guardan jueves, viernes, sábado y domingo por si tienen shows. Y como a todo el mundo le gusta entrar a un bar, a un lugar, y que haya músicos tocando, siempre hay shows.
-Y hablando de show, ¿el de hoy cómo es?
-Y, estamos protegidos por la energía divina del universo, así que vamos a ver qué va a pasar. Esto es muy incierto. Eso es lo bueno que tiene también esta música, viste.
Nosotros heredamos el concepto de la zapada, desde ahí viene todo, todo.
Entonces nos encomendamos a Dios y le pedimos tocar con buen ritmo y bien afinados, por lo menos.
-Me acuerdo un show, hace muchísimo, en La Plata, a lo mejor no te acordás porque tocaste un montón de veces. Se llamaba Scat, creo que era un lugar chiquito, no había lugar para cambiarse y te subiste al escenario, te cambiaste, te quedaste en calzones literalmente, te pusiste el traje plateado y a tocar.
-Ja, ja. Me cambié delante de la gente, sí.
 No, pero fue un acto de protesta…
-Sí, yo imaginaba que era algo de eso.
-Porque nos pelamos con el Negro Albi esa noche, que es un divino, el Negro es un semi Dios para mí, viste. El fue el primero que dijo: “Che, bueno, porqué no lo traemos, a este boludo que está tocando…”
Pero ese día me enojé. Tenía una consolita del tamaño de esta servilleta, y él, con los anteojos, todo así, como si estuviera en Abbey Road el hijo de puta.
Sos un hijo de puta, Negro, me traés y me querés sacar con esta poronga, loco, y no sé cuánto.
Y dale, probá, qué sé yo…
Y empecé a tocar, la prueba a la tarde, chu, chún, chu, chún, chu, chún, chu, chún… y no paraba, viste, no paraba, no paraba, una hora la prueba, una hora y media, ya se empezó a amontonar la gente afuera, dos horas que estaba tocando sin parar, porque me enojé, viste, y dije hijo de puta, la concha…
Entonces me viene y me cortó, viste, ya se dio cuenta.
Me dice: “che, la gente y qué sé yo…”
Y bueno, que entre, que entre. Empezó a entrar, viste, todo el mundo, y maestro de acá, no sé… y me empecé a cambiar. Ja, ja. Y bueno, es una protesta a la japonesa. Ja, ja.
-Mayor producción.
-Pero si no hubiera sido por el Negro Albi, que era el que me empezó a traer por primera vez, prácticamente.
-Sí, estamos hablando de principio de los noventa.
-Después vine de jurado también, Me acuerdo que me enamoré de una banda que tenía un nombre rarísimo, rarísimo. Esos nombres tipo Frank Zappa.
-Traviatabosnialafontina (agregó el tecladista de Rufino)
-Esa. Esa banda, loco, me partió la cabeza. Me partió la cabeza.
La verdad, que hacía muchísimos años que no escuchaba una banda que vos decís, la mierda, cómo piensan, cómo piensan estas músicas, cómo hacen esto?
La verdad que me encantó.
Y vine un montón de veces, con Durazno de Gala, con Pappo…
Con Pappo vine también… un día me dice… me viene a buscar como a las 12 de la noche a mi casa: “Che, vení (imitando la voz de Pappo) acompañame, hay un show en La Plata que me salió…
Bueno, vamos. Para tocar el bajo, viste. Bueno, fui y llegamos.
Empezamos a buscar el lugar y cuando llegamos, cuando estaba ahí, a unos cien metros, vemos un tumulto, una pelea, se estaban cagando a piñas, un vidrio que se rompió, qué sé yo. Nos acercamos un poco más y dice: “(vuelve a imitar a Pappo) No, vamonos.”
Y nosotros nos volvimos. No tocamos un carajo.
“Mirá, dice (sigue imitando a Pappo), si la noche empieza así…
-Iba a terminar mal, ja, ja.
-Sí, sí. Así que tuve varias venidas. Muy lindo. Siempre me encanta.
Me encantaría venir el doble. Me gustaría venir a dar clases, que a mí me encanta, viste.
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